Por: Camila de la Fuente

Alguna vez leí que Albert Camus dijo que “si el mundo fuese claro, el arte no existiría.” También en las andanzas del internet, por ahí, encontré que además exclamó que “¡ellos mandan hoy, porque tú obedeces!”. No estoy aquí para explicar la vida de Albert Camus y de si en realidad, en algún momento, escribió o dijo algo parecido. Quién sabe si algún susodicho lo haya inventado. Tampoco estoy aquí para sospechar de la veracidad de la información que el internet nos ofrece.

Mis palabras a continuación, son para explicar la relación entre las dos frases que encontré, indiferentemente de quién las haya escrito, considero que ambas son verdad. Especialmente cuando hablamos del imparable arte de la caricatura política, que día a día, se convierte en una actividad de alto riesgo para los artistas que la realizan, precisamente por hacer pensar a la gente y tambalear al régimen que las busca silenciar.

La caricatura política es un tipo de arte ligada al periodismo que lleva décadas en la búsqueda de la reflexión de quién las analiza. Además del humor inteligente, la simpatía gráfica y la atracción que éstas tienen, hacen que el mundo turbio y engañoso en el que vivimos, se vea más claro. Pero, ¿los regímenes quieren que veamos esa claridad que el arte nos ofrece?

A través de la historia, los regímenes más fuertes se han visto alérgicos al humor. Como menciona Moisés Naím (2014) en su programa El Efecto Naím:

¿Qué cree usted que más le puede molestar a un mal político? No. No son necesariamente las criticas de los adversarios, ni las protestas en las calles, ni las amenazas. Ellos tienen respuestas para esas cosas. Pero muchas veces para lo que no tienen respuesta es para la risa, para el humor, para la burla.

A través del tiempo, hemos visto este síntoma de alergia al humor en los regímenes autoritarios. Como mencionó el caricaturista mexicano, Rafael Barajas, de pseudónimo El Fisgón (2015): “yo estoy convencido que cada vez los políticos se parecen más a nuestras caricaturas”. Pero hoy, más que nunca, se les ha escapado de las manos. Los políticos bravucones que hoy encabezan dictaduras como en Cuba, Venezuela, Siria y Ecuador , literalmente, no les causa ninguna gracia. Para ello, se han visto diversos casos de ataques a la libertad de expresión a través de la censura, las amenazas e incluso ataques violentos a los llamados moneros.

Esto es una realidad que se puede demostrar con casos como el del caricaturista ecuatoriano Xavier Bonilla, mejor conocido como Bonil, quien ha recibido amenazas, insultos y multas multimillonarias para El Universo, el periódico que publica sus cartones políticos. “Estos son sicarios de tinta que cobardemente se refugian en un tintero, en palabras y en caricaturas” reclama el presidente Rafael Correa (2014), antes de que casualmente, se cambiaran las leyes de telecomunicaciones para restringir la libertad de expresión.

También se puede observar en casos como el de la humorista venezolana Rayma Suprani, quien fue despedida del periódico El Universal de Venezuela por publicar una controversial caricatura en la que figuraba la firma del difunto y endiosado presidente Hugo Rafael Chávez. Poco antes de su despido, el periódico opositor había sido comprado por un grupo de inversionistas fantasmas que, por arte de magia, convenientemente cambiaron la línea editorial, volviéndose simpatizante del gobierno chavista de Nicolás Maduro. Como afirma la famosa caricaturista luego de haber sido censurada (2014) “la caricatura política es el termómetro de las libertades de un país”.

Existen casos más radicales que muchas personas desconocen, como lo es el de Ali Farzat, de Siria. Este valiente caricaturista luego de ser un gran crítico contra el régimen que hoy llevó a Siria a la Guerra Civil, fue vilmente torturado y atacado en el 2011. Las herramientas más valiosas de un dibujante, sus manos, fueron las martilladas hasta romperlas en pedazos, para luego oír las escalofriantes palabras que revelaban que eso era sólo una advertencia.

Muchas personas en el Primer Congreso FILO 2015, le preguntaban a los caricaturistas que estaban exponiendo en la mesa que hasta dónde son los límites de un humorista gráfico para no estar bajo riesgo y ser atacado por un poder dictatorial. Ahora yo me pregunto, ¿hasta dónde puede llegar un poder para callar a los que, sigilosamente, se burlan de la censura a través de trazos que hablan? Primero hay que preguntarnos dónde están nuestras libertades y derechos, analizar si estos se están o no respetando, antes de pensar en cuáles son nuestros límites.

México también es otro de los países en los que sus caricaturistas son víctimas de la censura, amenazas y agresiones. Día a día, durante su jornada de trabajo, los dibujantes tienen que pensar dos veces antes de publicar un cartón político que ridiculice al gobierno o a los narcotraficantes, que lamentablemente, están fusionados en uno solo. Existe el miedo y la angustia de ser un blanco fácil, convirtiéndose así, en la anti-tesis de la libertad de expresión: recurriendo consecuentemente a la autocensura o haciéndose el ilustrador de una opinión que no es suya, pero que le paga bien.

Entonces, me permito recordar algo muy importante que forma parte del trabajo del caricaturista y del humorista. Está bien que sugieran la provocación ante el régimen, si eso se desea y si eso hace sentir valiente al crítico. Está en todo su derecho porque forma parte de lo que es la libertad de expresión. Pero para estos casos, con regímenes totalitarios, hay que tener muy en cuenta la inteligencia. Saberse mover, burlarse de la censura, decirlo todo sin decir absolutamente nada. Porque de eso se trata este arte, de aclararle la realidad al mundo pero esquivando las trabas que el adversario, estratégicamente, le pone a los caricaturistas.

Es verdad que la censura al humorista es señal de que está haciendo temblar al régimen, sí, pero que lo silencien no es un trofeo. Recordemos que el humorismo gráfico, su fin último no es hacer pensar al régimen, porque este en sí, de alguna forma siempre va a buscar aferrarse al poder. La caricatura es para hacer pensar a las personas, para aclararles la realidad, para que no sean manipulados, para que tengan la capacidad de elegir si obedecer o no obedecer al gobierno. Entonces, si te censuran, no le llega el mensaje al pueblo y no los puedes hacer reflexionar, perdiendo todo el sentido del trabajo del humorista. Como expuso el caricaturista francés Jean Plantureux, de Cartooning for Peace (2015): “el trabajo del caricaturista es darle al lector la luz, cuando el reflector ya le pega en la cara al lector y no lo deja ver, entonces no está funcionando”.

Ortega y Gasset en su obra La Rebelión de las masas menciona algo que demuestra la importancia de una caricatura efectiva: “El hombre de cabeza clara es el que se liberta de esas ideas fantasmagóricas y mira de frente a la vida” (1967)

Finalmente no sé si en realidad Albert Camus dijo lo que mencioné al principio. Sólo sé que el que lo escribió, tiene razón y que es aplicable. También sé que estamos viviendo una nueva etapa para el mundo de la caricatura política, donde a los regímenes les va a costar mucho más callar las voces críticas porque estas ya tienen medios de comunicación propios llamado internet y redes sociales. Estas, a pesar de que están aún en campos de práctica, navegando en las aguas misteriosas de si lo que está publicado es o no verdad, pueden funcionar a nuestro favor. Es cuestión de aprender a manejarlo con audacia y ética.

En lo que sí estoy de acuerdo y estoy absolutamente segura que lo dijo el gran caricaturista mexicano-cubano Ángel Boligán (2015), porque lo escuché en vivo y en directo, es lo que define, para mí, el fin y la esencia de la caricatura política: “el humor que hacemos es un arma que dispara a la sonrisa y le pega a la cabeza”.

Bibliografía:

Redacción La Razón (2011). Siria rompe las manos a caricaturista por criticar al Presidente. Obtenida el 7 de septiembre de 2015 en http://razon.com.mx/spip.php?article89757

(s/a) (2014) La caricatura que desató la ira del Presidente Correa. Obtenida el 7 de septiembre de 2015 en https://storify.com/presidiario1728/la-caricatura-que-desato-la-ira-del-presidente-cor

Redacción Efecto Naím (2014) El mal humor de los autoritarios. Obtenida el 7 de septiembre de 2015 en http://efectonaim.net/el-mal-humor-de-los-autoritarios/

Rodríguez Perozo, J. (2014) Caricatura y mancheta, indeclinables frente al poder. Obtenida el 7 de septiembre de 2015 en http://konzapata.com/2014/09/caricatura-y-mancheta-indeclinables-frente-al-poder/

Ortega y Gasset (1967) La Rebelión de las masas. España: Círculo de Lectores